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  • Oaxaca de Juárez, sábado, 26 de septíembre de 2020

Opinión

El Hospital General Macedonio Benítez Fuentes de Juchitán de Zaragoza solo cuenta con tres camas con ventiladores para hacer frente a la pandemia del Covid-19, señala Guadalupe Ríos.

DE ÁNGELES Y DEMONIOS


GUADALUPE RÍOS

TWITTER: @luprios

Pruebas rápidas aplicadas al personal del Hospital General Macedonio Benítez Fuentes de Juchitán están arrojando que los trabajadores tienen o han tenido Covid-19. El resultado, aunque no es 100 por ciento confiable, sí permite tener el panorama de las circunstancias en que está laborando y han laborado los médicos y enfermeras al estar en la primera línea de atención y por lo tanto expuestos al contagio.

En algún momento la pediatra y subdelegada sindical del SNTSA Sección 35, Yolanda Sánchez Ulloa, advirtió que un mal diagnóstico hecho en el área de urgencias del nosocomio provocó que el médico tratante y el personal de enfermería se contagiaran. Después, todo solo fue cuestión de tiempo.

Hoy, luego que se condicionó el retorno a labores previa prueba al personal, los resultados podrían llevar de nueva cuenta al cierre del hospital que no podría operar con menos de la mitad de los trabajadores porque algunos se retiraron desde que inició la pandemia.

Según datos del personal sindicalizado en el HGMBF laboran alrededor de 400 trabajadores además de personal de intendencia y seguridad que es personal privado. Por cierto, fue uno de los camilleros que laboraban en este nosocomio el que perdió la vida por Covid-19 recientemente.

El hospital, a pesar de que debe atender a habitantes de más de 15 municipios y decenas de comunidades, solo cuenta con tres camas con ventiladores para hacer frente a esta pandemia y canaliza a los pacientes en estado crítico al Hospital Covid que en teoría debía tener 25 camas pero que hasta ahora apenas funciona con cinco camas con ventiladores por problemas técnicos para instalar el servicio de oxígeno que ya están atendiendo.

La gente comienza a sentir miedo porque el virus ronda las colonias y secciones de la Juchitán, que pasó a convertirse en los últimos 10 días en el principal centro de contagio de la región del Istmo. Las cifras oficiales están muy lejos de la realidad que se vive en los hogares de Juchitán y la región del Istmo.

Los muertos ya no caben en los panteones y las autoridades han iniciado una segunda etapa de excavación de fosas para el depósito de los cadáveres que el propio personal del ayuntamiento debe inhumar pues la única funeraria que realiza el servicio solo traslada los restos hasta el panteón y se retira.

Nadie puede informar a ciencia cierta cuántas víctimas ha dejado en los últimos quince días el Covid-19 en el municipio juchiteco, pues la gente muere en sus casas sin atención médica, sin un certificado de defunción y por supuesto sin exámenes que confirmen la causa del deceso.

La gente no tiene dinero para incinerar a sus muertos o pagar además de los gastos funerarios, la mano de obra de los enterradores que ahora cobran más porque exponen sus vidas al manipular restos sin cubrir el protocolo debido.

Por ello, ya se registró el primer caso de “abandono” de un ataúd con un cadáver que la funeraria no cubrió porque presumiblemente no lo contemplaba el servicio solicitado por la familia y fueron las autoridades quienes procedieron a realizar la sepultura.

Este viernes una retroexcavadora cava 30 fosas más en una extensión de cinco hectáreas de un anexo del panteón Domingo de Ramos conocido como “Sector Covid” a donde se envían los restos de las víctimas de la pandemia. Ya enterraron 11, hoy la cifra ya va en 7, no sabemos cuántos serán al final del día.

Del 26 de junio al día de hoy, suman ya 68 decesos, pero no se tiene la información exacta de cuántos murieron por Covid pues muchos mueren en sus hogares sin que un médico certifique la causa de fallecimiento. Solo los muertos que son enviados por las instituciones de salud como IMSS, ISSSTE, Pemex, o Sedena cubren los protocolos para su inhumación según dice la autoridad municipal, pero de los que mueren en casa, son las funerarias que no cubren debidamente con el proceso y la propia autoridad con sus propios recursos quien tiene que concluir la sepultura.

Aquí ni pensar en el servicio de incineración donde el negocio pesa más que la solidaridad y el costo subió a más de 13 o 15 mil pesos. Mientras tanto el gobierno del estado, los funcionarios de su gabinete, las autoridades locales y todos hacen el llamado insistente para que la gente permanezca en sus casas, que se guarde dos semanas pues en Juchitán estamos ya en la etapa de mayor contagio y el Ayuntamiento se ve obligado a inicia las denuncias penales contra quienes insisten en organizar eventos deportivos, festejos, eventos religiosos sin conciencia alguna. Estamos divididos y así no podremos ganarle la batalla a la Pandemia, ya lo dijo el representante de la ONU quien advirtió que “La mayor amenaza que enfrentamos hoy no es el coronavirus sino la falta de liderazgo y solidaridad”.

 

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