La técnica ancestral de Caracol Púrpura, tradición milenaria que busca ser reconocida en Oaxaca
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SAN RAYMUNDO JALPAN,
OAX.- Con la finalidad de salvaguardar el patrimonio vivo de los pueblos y
comunidades indígenas y afromexicanas plasmado en sus tradiciones, expresiones,
conocimientos y técnicas que dan sentido a la vida diaria, la diputada Karla
Clarissa Bornios Peláez planteó al Pleno del Congreso la institucionalización
del “Día de la y el Tintorero de la Técnica Ancestral de Teñido con Caracol
Púrpura” el 28 de enero y reconocer al municipio de Pinotepa de Don Luis como
“Pueblo Púrpura”. La integrante del Grupo
Parlamentario de Morena explicó que las personas artesanas del Caracol Púrpura
de esta comunidad mantienen viva esta técnica tradicional como una forma de
resistencia y preservación de su cultura, la cual forma parte del conocimiento
ancestral y de los elementos del Patrimonio Cultural Material e Inmaterial de
quienes se dedican al telar. En este sentido, la
comunidad, las artesanas y los artesanos han determinado que se les reconozca
el 28 de enero de cada año como el “Día de la y el Tintorero de la Técnica
Ancestral de Teñido con Caracol Púrpura”, a manera de distinguir a quienes
preservan celosamente esta práctica milenaria, garantizando con ello la
transmisión de generación en generación y la continuidad de esta práctica
ancestral. La propuesta
legislativa pretende dar reconocimiento no solo a este teñido, sino también a
la contribución de Pinotepa de Don Luis en la preservación de la diversidad
cultural y en la promoción del desarrollo sostenible en el estado. En tribuna Bornios
Peláez mencionó que el reconocimiento al patrimonio cultural vivo de los
pueblos indígenas es el componente esencial para la construcción de sociedades
más justas, pero también es un paso determinante en la defensa de sus derechos
y en el combate contra las prácticas de despojo y plagio. Tradicionalmente el
color púrpura se obtiene del caracol marino Plicopurpura pansa, molusco que
habita en las costas del Pacífico, utilizado para teñir hilos y crear textiles
únicos. Por ello, el cuidado
que han tenido las personas indígenas de la Costa para que no muera el caracol
después de ordeñarlo, así como el periodo entre cada ordeña y la talla de
caracoles aprovechados, son algunas prácticas racionales que se sustentan en el
conocimiento profundo sobre la especie, que actualmente se le ha denominado
Etnociencia. En su argumentación la
diputada precisó, que alrededor del tinte púrpura se desarrolla toda una gama
de valores ecológicos, religiosos, sociales, económicos y antropológicos que
integran lo que se denomina “La cultura del caracol”. Esta labor prehispánica
se realizaba en diferentes estados de la República Mexicana, hoy sólo sobrevive
gracias a las y los tintoreros de este municipio, donde mantienen viva esta
costumbre que guarda una profunda relación con la naturaleza y con los ciclos
de la luna. Datos históricos
señalan que de octubre a marzo las y los teñidores bajaban a Puerto Ángel y
Barra de Copalita, recorriendo 200 kilómetros con el fin de teñir madejas de
algodón que vendían a las tejedoras del pueblo para confeccionar en telar de
cintura los famosos pozahuancos, que poseen un significado mágico y religioso
asociado con la fertilidad y con la muerte.
La iniciativa fue
enviada a la Comisión Permanente de Culturas y Artes para su estudio y
dictamen.
