;
 ;
El tiempo de Oaxaca
  • Oaxaca de Juárez, miercoles, 13 de noviembre de 2019

Opinión

La verde iguana sabe que crecen las personas que adoran tener perrhijos

Pasando por mis huevos


  • 15 julio, 2019   12:00:19

Luis Fernando Paredes Porras

Masca la Iguana

“Los canderel”, me dijo mi viejo amigo Abel que así también les dicen, porque endulzan, pero no engordan. “Los chile sin venas” sentenció José, un neonato amigo, compañero de trabajo, de tan sólo 23 años que decidió sumarse a la aún corta, pero creciente lista de los hombres que, por decisión propia, hijos biológicos ya no tendrán.

Valientes hombres porque eso de que te inyecten en los aguacates, te metan una pinza, te jalen las tripitas, te las corten, te las amarren y te vayas a tu casa, se requiere valor. Dice José que se puso hielo para la inflamación y descansó un par de días. Hoy anda como si nada. Abel me contó que lo mismo le hicieron hace 25 años, lo anestesiaron y le practicaron la vasectomía.

A José se la practicaron de forma gratuita hace un mes en la última campaña orquestada por el ISSSTE y el DIF de Tuxtepec, Oaxaca, en la región de la Cuenca del Papaloapan, tierra donde se dan los plátanos machos.

La diferencia entre la decisión de no tener descendencia y la imposibilidad de procrear hijos nos llevan a universos en ocasiones diametrales. Una rápida exploración por la internet nos da luz sobre estos fenómenos provocando una reflexión en cuyo centro está lo humano. Acabar con especie a través de ya no reproducirse, en el caso extremo, hasta adoptar para preservar a la familia como célula de la sociedad y dar rienda suelta los instintos maternales y en este caso, paternales.

Nunca imaginé que fuera tan interesante asomarse a esta decisión y mirarla desde la óptica de varón, de mi formación profesional y a través de mi historia, es decir, cabe la expresión, analizarlas desde mis huevos.

Frases académicas como “ser padres no es sustentable para el planeta” hasta “no quiero traumar a nadie ni dar explicaciones de con cuantos me acuesto”, pasando por “lo hice pensando en la economía, no podemos tener otro hijo”, “fue una decisión de pareja, yo perdí la apuesta y me tocó hacerme la vasectomía pero lo platiqué con mi esposa”, dan para reflexionar en muchos sentidos, incluso hasta en lo que algunos postulan, un mundo libre de niños por considerarlos una molestia.

La verde iguana sabe que crecen las personas que adoran tener perrhijos, y me pide que, con tal de salir de su apestoso arroyo Moctezuma, comience a divulgar la idea de tener iguanhijos, pero que lo haga con prontitud y con una campaña creativa y agresiva, comenzando por frases como “entre mis huevos y el de las iguanas, prefiero los de ellas”.

 La miro y pienso que estos calores de la canícula le están afectando desmedidamente. Le comparto la posibilidad de adquirir y cuidar como mascota a una iguana a fin de tener elementos para la campaña, ante ello se tranquiliza y debo mantenerla así, no vaya a ser que la verdosa en su locura un día cualquiera con su cola en forma de látigo, quiera hacerme la vasectomía por hacer valer más sus huevos. No es miedo, es precaución y es que me gusta que chile tenga venas para que pique y al café no le pongo azúcar.

 

Notas relacionadas



Comentarios